EL DIOXIDO DE CARBONO ALCANZA LAS 420 PARTES POR MILLON EN LA ATMOSFERA DE LA TIERRA.

420 partes por millón de este gas de efecto invernadero en nuestra atmósfera, es un porcentaje récord, no sólo desde el tiempo que se tiene registro de este índice, sino en lo que se consideran eras geológicas.

En efecto, Hace 200 años al inicio de la Revolución Industrial, la atmósferaplanetaria sumaba alrededor de 250 partes por millón (ppm), de CO². En la década de 1960 su concentración ya superaba las 300 ppm y comenzaban a percibirse el fenómeno del efecto invernadero.

El incremento de CO² en la atmósfera, se debe a las emisiones provocadas por diversas actividades humanas, como la quema de combustibles fósiles, procesos industriales y la deforestación.

Dicho aumento en la concentración de este gas, no solo ha sido sostenido, sino que su proporción se incrementa año con año, a pesar de los compromisos que las naciones han venido asumiendo para disminuir sus emisiones. Tal vez, se deba a que el CO² y otros gases como el metano, que también contribuyen, permanecen activos en la atmósfera por mucho tiempo. Por ejemplo: de la totalidad de emisiones de CO², aproximadamente un 50% tardará 30 años en desaparecer, 30% permanecerá varios siglos y 20% permanecerá allí varios miles de años.

Resulta evidente, que un efecto invernadero moderado es necesario para sostener la vida en la Tierra, pero es el exceso de este gas, lo que compromete la regularidad climática y produce un aumento de la temperatura global promedio, lo que pone en riesgo los hielos polares con inviernos menos fríos y se traduce en un aumento –que se incrementa año con año también-, del nivel del mar. 

La acumulación de CO² en la atmósfera alcanzada este 2021, es similar a la que los científicos han determinado que existía hace 4 millones de años en el plioceno, cuando el nivel del mar se encontraba 25 metros mas arriba que el actual y en los polos había bosques frondosos.

Otro factor que contribuye a este fenómeno, es la política reciente de países como China, que para salir adelante del bache económico producido por la contingencia del COVID-19, decidieron recuperarse incentivando la industria de la construcción.


Una decisión como esta de la segunda economía mundial, implicó que sólo en este año sus emisiones contaminantes se incrementaron en 15% comparadas con el anterior, esto es alrededor de 12 mil millones de toneladas métricas de CO² en el último año. El consumo de carbón para la industria del acero y la construcción es más alto que nunca.


Para medir este índice de CO², a nivel mundial, se tienen que instalar observatorios lejos de las fuentes de emisión y en zonas elevadas, siendo los mas importantes, los ubicados en: el Polo Sur, Tasmania, Samoa, Alaska e Islas Hawái.